{"id":24,"date":"2016-11-09T17:48:18","date_gmt":"2016-11-09T17:48:18","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.martincabrales.com.ar\/?p=24"},"modified":"2017-08-25T16:12:12","modified_gmt":"2017-08-25T16:12:12","slug":"como-convertirse-en-el-rey-del-cafe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.martincabrales.com.ar\/?p=24","title":{"rendered":"C\u00f3mo convertirse en el rey del caf\u00e9"},"content":{"rendered":"<p>BRANDO &#8211;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Habr\u00e1 caf\u00e9s con aires ar\u00e1bigos. Caf\u00e9s envueltos en sol de Colombia. Habr\u00e1 caf\u00e9s te\u00f1idos de brisa brasile\u00f1a y garotas de Ipanema. Del caf\u00e9 de su pocillo emerger\u00e1 aroma a grano tostado, el insufle vaporoso de la calidez cafetera, todo ese intr\u00edngulis matinal que lo llena de algarab\u00eda pasajera antes de enfrentar el infierno en que se convirti\u00f3 su vida. Pero todo eso es cosa sabida. Lo que nadie jam\u00e1s imagin\u00f3 es que un caf\u00e9 pudiera tener tanto olor a apellido. Pero ah\u00ed est\u00e1n ellos: los Cabrales, tercera generaci\u00f3n de familia cafetera, para dar cabida a lo inimaginable.<\/p>\n<p>Cuando Antonio Cabrales lleg\u00f3 a la Argentina, desde Asturias, ten\u00eda 17 a\u00f1os. No escapaba de la guerra, como lo har\u00edan sus coterr\u00e1neos tiempo m\u00e1s tarde. No escapaba de la gripe espa\u00f1ola. Ni de la hambruna. Lleg\u00f3 siguiendo el camino de sus muchos hermanos -\u00e9l era el menor-, que ya ten\u00edan trabajo en esta patria tan prometedora. Antonio se hizo de abajo. Y se hizo r\u00e1pido. No ten\u00eda mucha escuela, pero ten\u00eda un esp\u00edritu emprendedor que catapultar\u00eda su apellido por varias generaciones.<\/p>\n<p>De entrada, no bien puso un pie en el pa\u00eds, irrumpi\u00f3 en el rubro cafetero, a pesar de que ninguno de la familia ten\u00eda experiencia en el gremio. Lo emplearon de pinche en Al Grano de Caf\u00e9, propiedad de otro espa\u00f1ol, amigo de la familia, en un local en Carlos Pellegrini que luego se transformar\u00eda en cine. All\u00ed se gan\u00f3 el derecho de piso. Y luego toc\u00f3 el techo. Pero no lo hizo en Buenos Aires. El despegue sucedi\u00f3 en la costa Atl\u00e1ntica. En una temporada, el due\u00f1o tom\u00f3 una decisi\u00f3n que cambiar\u00eda su vida, y la de esta historia para siempre: \u00abNecesito alguien para cubrir un local en Mar del Plata. Es solo por la temporada\u00bb. Y all\u00ed fue Antonio.<\/p>\n<p>En ese localcito, Cabrales descubri\u00f3 que ten\u00eda vuelo propio. R\u00e1pido para los n\u00fameros, carism\u00e1tico y emprendedor, en un par de temporadas se cort\u00f3 solo. Le dio las gracias a su patr\u00f3n espa\u00f1ol, y a otra cosa mariposa.<\/p>\n<p>Inaugur\u00f3 su primer local en 1941, un 25 de noviembre de hace 75 a\u00f1os. Lo llam\u00f3 La Planta de Caf\u00e9 -sigue all\u00ed la empresa, en Rivadavia e Independencia-. Hizo de todo, como en los viejos tiempos: carg\u00f3 bolsas, tost\u00f3, sirvi\u00f3, atendi\u00f3 y sali\u00f3 a repartir. Es poco lo que saben sus nietos de aquella primera \u00e9poca. Ten\u00eda un solo empleado de apellido Garc\u00eda -hoy, sus descendientes siguen en la empresa-. Pero en la familia Cabrales, se repite una misma an\u00e9cdota. La primera tostada inaugural, al viejo Cabrales, se le quem\u00f3. Pero para quedar grabado en un lugar de la historia, se necesita, como m\u00ednimo, un esp\u00edritu tenaz. O, para decirlo en criollo, un cabeza dura. Y Cabrales, el abuelo, estaba a la altura de las circunstancias. Los marplatenses lo acunaron como un hijo postizo. Y al cabo de los a\u00f1os, el negocio de Cabrales era tan resonante que hab\u00eda hecho migas con los capos colombianos de la Federaci\u00f3n de Cafeteros de Colombia. Pero migas que eran pr\u00e1cticamente pan entero. Y en las fiestas, se ca\u00edan a Mar del Plata y brindaban en las Navidades por un a\u00f1o nuevo juntos burbujeante y cafetero.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 podemos decir del primer Cabrales? Era, el primer Antonio, como dijimos, un poco testarudo. Era, esto no lo dijimos a\u00fan, amante de la buena vida. Cocinaba como un chef: sus hitazos eran el arroz con mariscos y los pescados. Y para Antonio, esa buena vida hab\u00eda, muchas veces, que salir a comprarla afuera. Le gustaba el whisky Johnnie Walker Etiqueta Negra y el co\u00f1ac franc\u00e9s. Le gustaba el champ\u00e1n, y de tanta pasi\u00f3n por la bebida se arm\u00f3 una colecci\u00f3n: a\u00fan hoy sus botellas a\u00f1ejas e importadas se lucen en su local de la calle Alberti.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s liquidaba varios atados de Benson al d\u00eda. Despu\u00e9s, se entusiasm\u00f3 con los L&amp;M. Pero dos veces al a\u00f1o, ya de vuelta en su carrera, se internaba con los adventistas en Entre R\u00edos a respirar aire puro y beber ag\u00fcita de manantial. Y luego, con hipnosis, dej\u00f3 el tabaco.<\/p>\n<p>Pero, claro, Cabrales ten\u00eda una habilidad para convertir sus rasgos en negocios. As\u00ed fue como empez\u00f3 a incluir adem\u00e1s de la venta de caf\u00e9s, la oferta de licores y delicias premium made in afuera. Viajaba en barco y se pasaba cinco meses en Europa, explorando la buena vida con los cinco sentidos, m\u00e1s un sexto sentido comercial. As\u00ed vivi\u00f3 hasta los 85 y hasta el \u00faltimo d\u00eda de su vida, en febrero de 1990, fue a trabajar a la empresa.<\/p>\n<p>No olvidemos que esta es una historia familiar, no solo personal. Pues uno de los que le dio a Cabrales su expansi\u00f3n nacional fue su hijo, tambi\u00e9n Antonio. Quique es el primero que tuvo la brillante idea de hacer sobrecitos de az\u00facar y ponerles su nombre -hoy Cabrales es el que m\u00e1s sobres de az\u00facar fabrica en la Argentina, vende 20 millones al mes-. Quique era -lo sigue siendo- un innovador. O para decirlo en criollo romp\u00eda bien los granos. Cuando los caf\u00e9s se lanzaban envasados en las g\u00f3ndolas del s\u00faper con el color amarronado propio de la semilla cafetera, a Quique se le ocurri\u00f3 algo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 tal si hacemos un modelo de caf\u00e9 Cabrales en dorado?\u00bb. No vamos a decir que su familia no recibi\u00f3 la idea con un poco de susto, pero aquel envase se destac\u00f3 de la competencia y se instal\u00f3 en el inconsciente colectivo de generaciones.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os 80, Cabrales puso un pie en los s\u00faper y empez\u00f3 su avance a la conquista nacional. En tiempos en que las cadenas de supermercados ten\u00edan due\u00f1o de carne y hueso -Disco, Norte, el perdido Hogar Obrero-, Jos\u00e9 Manuel Cabrales, hermano de Quique, se sent\u00f3 a hablar con todos ellos y le abrieron las puertas a su caf\u00e9. Primero hacia el sur, rumbo a Ushuaia. Luego, cual plaga cafetera, se contagi\u00f3 al resto del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Como pol\u00edtica de la empresa, no apuestan a multiplicar locales ni tener franquicias. Ni bares. Ni dan pocillos de caf\u00e9. \u00abNo queremos competir con nuestros clientes\u00bb, advierte Mart\u00edn Cabrales, vice de la empresa, la tercera generaci\u00f3n cafetera. La empresa, a pesar del arraigo con el caf\u00e9, en los tempranos 90 fue pionera en importar cerveza en lata.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, los Cabrales abastecen tanto a Maru Botana como a Francesca, o a Havanna y McDonald&#8217;s. Entre los 400 empleados de la compa\u00f1\u00eda, hay siete que llevan el Cabrales en el apellido. Muchos de sus proveedores tienen ya 50 a\u00f1os de prestarle servicios. Si bien el caf\u00e9 sigue siendo caf\u00e9, ahora toda empresa tiene su laboratorio, y emplea a f\u00edsicoqu\u00edmicos para encontrar el sabor buscado.<\/p>\n<p>Aunque somos m\u00e1s materos que cafeteros, un argentino consume un kilo por a\u00f1o de caf\u00e9 -Finlandia se lleva el podio con 16 kilos-.<\/p>\n<p>Luego de d\u00e9cadas de mala prensa, ahora los cient\u00edficos dicen que el caf\u00e9 es un energizante natural, antioxidante y activa la memoria. Tres tazas al d\u00eda, coinciden, hacen bien.<\/p>\n<p>Este espaldarazo m\u00e9dico es para los Cabrales un golazo. Sumados a una campa\u00f1a mundial en apoyo al consumo de caf\u00e9, los cafeteros esperan que el consumo mundial se eleve. La familia Cabrales, mientras tanto, lanz\u00f3 al mercado las primeras c\u00e1psulas nacionales compatibles con Nespresso. Lo encargaron a un maestro cafetero de Bolonia, Italia. Y tras cuatro a\u00f1os de ensayo y error, acaban de introducirlo en el mercado con cuatro sabores diferentes.<\/p>\n<p>Antes, las g\u00f3ndolas en el sector caf\u00e9 eran pobretonas y deslucidas. El amante del caf\u00e9 ten\u00eda pocas opciones para decidir. Hoy en d\u00eda, sin embargo, las g\u00f3ndolas argentinas est\u00e1n a la altura de las europeas. Los Cabrales, por su lado, ya tienen m\u00e1s de 20 blends en el mercado.<\/p>\n<p>\u00abLa portaci\u00f3n de apellidos no genera derechos\u00bb, repet\u00eda Quique en la mesa familiar. \u00abLlevar este apellido genera obligaciones. Nunca lo olviden\u00bb. Hoy los Cabrales elaboran y venden alrededor de 600.000 kilos de caf\u00e9 cada mes. Por lo visto, se trata de un mandato que nunca olvidaron.<\/p>\n<p>Fuente:\u00a0http:\/\/www.conexionbrando.com\/1953970-como-convertirse-en-el-rey-del-cafe<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>BRANDO &#8211; &nbsp; Habr\u00e1 caf\u00e9s con aires ar\u00e1bigos. 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