Tío y sobrino, distintos caminos, idéntico ADN

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Martín y Manuel Cabrales, junto a José Del Rio. Foto: LA NACION / Fabián Malavolta

El caso de Martín y Manuel Cabrales es un ejemplo para conocer cómo la red familiar sirve de impulso para empezar un proyecto propio; así, uno triunfó con el café y el otro emprendió el rumbo en otro rubro.

 

Un apellido, dos caminos. El caso de Martín y Manuel Cabrales sirvió de ejemplo para conocer cómo la red familiar también sirve de impulso para empezar un proyecto propio. El tío, Martín, dedicado al café que hizo conocido al apellido. El sobrino, Manuel, a las mermeladas, las papas fritas y las galletitas con el grupo Make It Happen.

Martín Cabrales es nieto del inmigrante asturiano que fundó la empresa cafetera en la ciudad de Mar del Plata en 1941. El empresario contó que ingresó en la compañía no por obligación, sino por elección, y lo relacionó con el «inconsciente» y los recuerdos que tuvo desde pequeño. «En las charlas de domingo, el tema principal era el café. Jugábamos entre bolsas de arpillera. Me di cuenta de que lo llevaba en la sangre y de que lo hacía con mucha pasión. El trabajo me gustó aun con los inconvenientes, que también los tiene», se sinceró.

El Cabrales encargado del café reconoció que está «bastante ajeno al management» de la empresa de su sobrino y que hasta ahora eso funcionó bien, pero expresó que mira con buenos ojos todas las marcas que desarrolló en el rubro de la alimentación. Más allá de la independencia en la toma de decisiones, la empresa familiar tiene una participación minoritaria en la compañía de Manuel.

«Paradójicamente, mi primer socio fue la empresa de mi familia, lo que fue todo un tema a nivel personal. Lo más profesional cuando empecé fue recurrir a mi familia: hubiese sido muy necio de mi parte no hacerlo», narró Manuel Cabrales. El emprendedor decidió recurrir luego a Diego Sola Prats, un ex directivo del grupo Cencosud, quien hoy es su socio y su principal consejero.

Sobre el cambio de rumbo, el líder de Make It Happen explicó que nunca sintió la presión ni la obligación de formar parte de la empresa familiar, pero que tampoco emprendió su propio camino por un tema de «rebeldía», sino más por una necesidad de diversificar sus actividades y de «poner otros condimentos en la mesa». Explicó que siempre le interesó el consumo masivo y ofrecer nuevos productos y categorías dentro de la alimentación.

«En el trabajo busco mucho la realización personal, y fue por eso que tomé este camino», admitió. Sin embargo, no puede liberarse de la pregunta sobre su apellido: «En realidad, prefiero arrancar yo y explico que mi familia es la del café, porque siempre me lo preguntan», añadió, entre risas.

Finalmente, Martín Cabrales se refirió a la necesidad de innovar dentro de la empresa familiar y, concretamente, en una organización con tantos años de historia. «Junto a mis hermanos queremos desarrollar nuevos productos, cambiar el packaging o pensar en formatos de cápsulas, por ejemplo, pero a la vez mantener los valores de mis abuelos, que también heredaron mis padres y mis tíos. La Argentina tiene una gran oportunidad en lo que es alimentos», concluyó.

Distintos rumbos con igual espíritu

Café por un lado, mermeladas, galletitas y papas fritas por el otro.

En la sangre

Martín Cabrales dice que en las charlas familiares siempre se hablaba de café, de chico jugaba entre bolsas de arpillera y así se dio cuenta de que era una pasión que llevaba en la sangre.

Sin rebeldía

Manuel Cabrales dice que no fue por rebeldía que emprendió el nuevo rumbo, sino que esa decisión tomada se debió a que en su trabajo siempre busca la realización personal, ante todo.

1941

Fundación

Es el año en que se fundó la empresa Cabrales, en Mar del Plata, de la mano de un inmigrante asturiano en la sangre.

 

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/2056794-tio-y-sobrino-distintos-caminos-identico-adn